lunes, 3 de septiembre de 2012

Los límites de La Razón


Esta mañana he mirado la portada de La Razón, como hago con la de varios periódicos más como el País, ABC o El Mundo y he sentido que tenía que dedicarle una entrada entera a esta maravilla del periodismo. Y mucho más concretamente a la foto que venía en portada:



Como puntilla, se podía leer a la izquierda de la foto “Alfonso Guerra se mostró muy alterado durante su intervención junto a Cándido Méndez y el número 3 del partido, Óscar López”. Una noticia de portada que si fuera profesor de universidad en la carrera de Periodismo pondría como ejemplo de manipulación exhaustiva de la información. El primer paso, básico, es mostrar a Alfonso Guerra como un hombre “muy alterado”, en el que posiblemente su odio le hace decir cosas que el diario quiere hacernos atribuir a una rabieta de persona mayor. Parafraseando a un tuitero, esta portada puede ser considerada como “El delirio de un fascista alucinado”. Y a pesar de que ese comentario iba dirigido a otra de las portadas de este periódico, es aplicable de nuevo a esta. Para que podamos contrastar la información, esta es la noticia de Europa Press sobre las palabras de Guerra:
http://www.europapress.es/nacional/noticia-alfonso-guerra-critica-estado-malestar-rajoy-suma-peticion-referendum-20120902193834.html

Siguiendo la línea de “Acoso al Estado” que lleva últimamente La Razón en todas las portadas, se nos plantea que cualquier queja que podamos tener del Gobierno actual es un atentado contra éste y contra el país. Esto es un pequeño inconveniente porque lo cierto es que hay mucho que criticar. Intentan asociar sus palabras a un discurso anti sistema con la connotación negativa que eso conlleva, un recurso muy utilizado estos últimos meses para descalificar a alguien que no está de acuerdo con la desastrosa política del Gobierno. La dura crítica al partido político rival acusándolo de radicalizarse es otro de los muchos capítulos en la inútil guerra  bipartidista que hay en España, y eso en cierto modo es comprensible, a pesar de que en mi opinión sea una de las sendas que está llevando a este país al fracaso.

Lo que nunca podré entender es la falta absoluta de valores y la ley del “todo vale” en política. Precisamente la política es (más bien debería ser) un ejemplo de ética y valores, y precisamente descalificar de esta forma a una de las personas que más ha participado y ayudado a la democracia en este país (estando en todas y cada una de las legislaturas como diputado desde 1977 hasta la actualidad) es entrar en un terreno muy peligroso. Difamar y tergiversar la verdad con fines políticos para atacar a personas como Manuel Fraga, Calvo Sotelo, Adolfo Suárez o el propio Alfonso Guerra es estar atacando a las personas que forjaron el sistema democrático que tenemos hoy en día, que aunque todavía muy imperfecto, nos rescató de una dictadura y de años de sufrimiento. Podrán ser de una ideología u otra, pero todos coincidieron en que un sistema democrático era mejor para España que una dictadura, y por ello debemos de estarles agradecidos.

Personalmente considero que los ideales de una democracia no son compatibles con el capitalismo feroz que vivimos hoy en día, pero lo que tenemos ahora eso es mucho mejor que vivir con el miedo a no poder expresarte y sufrir todo los que sufrieron las personas en la dictadura franquista. Lo mínimo que merecen estos señores es que se les critique desde la objetividad y el respeto. Se merecen que no se les utilice por gente sin escrúpulos, vergüenza ni dignidad como peones en una guerra política absurda que es el verdadero cáncer de éste país. Señores de La Razón, no pierdan el nombre de su periódico. Hay unos límites.

sábado, 1 de septiembre de 2012

"No nos queda otro remedio" Capítulo I


“No nos queda otro remedio”, o dicho de otra forma “hay otras opciones, pero no nos interesa hacerlo de otra forma”. En política siempre hay otras opciones, y precisamente el argumento contrario es el que más se utiliza estos días para justificar las medidas que el Gobierno pretende implantar. Ayer leía un tweet en el que decía “La política consiste en tomar decisiones y crear alternativas”. Si hacemos caso a este tweet, Mariano Rajoy lleva desde el primer día de su legislatura muerto (políticamente hablando).

Bueno, si somos fieles a la verdad, una decisión sí tomó: dejarse llevar y tomar el camino fácil. Es muy sencillo tomar las medidas que te dictan desde el exterior y ver cómo tu país se hunde, confiando en que el viento cambie en algún momento, cuando la realidad es que estamos delante de un ventilador enchufado directamente a los mercados. A pesar de que la historia ya se ha escrito, con ejemplos variados como los de Irlanda, Grecia y Portugal donde podemos ver qué es exactamente lo que no hay que hacer, Rajoy hace caso a Europa, al FMI, al BCE y a quien se preste “desinteresadamente” a ayudar y toma medidas que hemos podido comprobar empíricamente que conducen directamente al abismo.

Capacidad de liderazgo y una personalidad fuerte nunca han sido las mayores virtudes de Mariano Rajoy. Quizás esa sea la razón por la que perdiera dos veces las elecciones ante Zapatero, que tampoco era un fuera de serie precisamente en este terreno. Tuvo que esperar a encontrarse una situación de KO técnico del rival y a una incapacidad manifiesta de la sociedad española de apartarse del bipartidismo en el momento de nuestra historia que más falta nos hacía para llevarse de calle las elecciones.

Tendemos a pensar que un Gobierno con mayoría absoluta que se dedica a hacer reformas y tomar medidas durísimas es un Gobierno fuerte, y eso no es necesariamente cierto. Como he dicho antes, es muy fácil tomar medidas que afecten a los débiles cuando tú no eres uno de ellos y tienes la vida solucionada. Lo única dificultad radicaría en tener remordimientos, pero por lo visto esa palabra no entra en sus diccionarios. Un Gobierno incapaz de plantear alternativas y tomar decisiones difíciles que se deja guiar cual marioneta para defender unos intereses que se alejan mucho de los de las personas que les han votado (y mucho más todavía de los que no), no es un Gobierno fuerte. Quizás sea un Gobierno que toma medidas fuertes, duras, pero con una debilidad moral propia de los peores personajes de la historia.

…(Continuará)

Para no aburrir con tanta retórica, he decidido dividir esta entrada en capítulos. Más próximamente.

El camino justifica el fin


A veces luchamos por algo solo para descubrir que cuando lo conseguimos nuestros objetivos son distintos

Y es que por el camino cambiamos, no somos la misma persona que empezó a luchar por ese sueño. En ocasiones, nuestro cambio es tan grande que el objetivo que perseguíamos cuando empezamos carece de sentido o incluso se aleja de lo que realmente necesitamos. El camino es lo que realmente nos cambia, mucho más que los resultados. Sin embargo, siempre tendemos a despreciar el camino si el resultado final es negativo o a aplicar el tópico “el fin justifica los medios” si nuestro camino no ha sido el más adecuado pero el resultado es positivo. Todos lo hacemos o lo hemos hecho alguna vez.

La realidad es que el fin justifica los medios en muy pocas ocasiones, y solo cada uno es capaz de decidir si los principios que sacrificaremos por el camino merecen la pena si logramos el objetivo. Y la realidad también es que si actúas siguiendo tus principios y no logras algo, el esfuerzo habrá servido para algo, porque por el camino te habrás convertido en una mejor persona, o por lo menos te habrás acercado a la que tú quieres llegar a ser.

Lo más importante es no traicionarse a uno mismo o a las cosas en las que cree. Si lo haces el resultado final dará lo mismo, porque ya habrás perdido.


martes, 31 de julio de 2012

JJOO I: Españoles en los Juegos Olímpicos


En estos días en los que los atletas españoles están encontrándose dificultades para conseguir medallas en los Juegos Olímpicos, después de tan solo 3 días de competición empiezo a ver (sobre todo por Twitter) gente que critica, hace burlas e incluso cuestiona la calidad y la entrega de nuestros deportistas. La misma gente que durante los últimos cuatro años (desde Pekín exactamente) no ha visto ni un solo partido, jornada o competición de estos deportes. Pues bien, a toda esta gente le diría que no tienen ningún derecho a hacerlo. Es muy fácil ignorar todos estos deportes durante todo ese periodo y después, en el momento de la competición criticar desde casa a unos deportistas que entrenan cada uno de los días de los cuatro años anteriores y para los cuales los Juegos Olímpicos es la competición más importante que existe en sus carreras deportivas. Y obviamente, dan absolutamente el máximo de ellos para intentar lograr la medalla de oro.

Como solemos decir orgullosos por ahí, “Spain is different”. Y es cierto, lo es y muchas veces no para bien. Aquí criticar sin tener ningún tipo de conocimiento es deporte nacional. En un país en el que el 95% del tiempo de deportes en los telediarios está dedicado a fútbol (y a su vez casi en su totalidad a los dos equipos importantes) y el otro 5% se lo reparte el baloncesto, el tenis, la fórmula 1 y ocasionalmente alguna victoria en un campeonato del mundo de algo, cuando llegan las olimpiadas descubrimos asombrados que hay deportistas en disciplinas como natación, artes marciales, remo, atletismo, esgrima, waterpolo y un largo etcétera que seguramente incluiría nombrar casi la totalidad de las disciplinas olímpicas. Y lo que es más increíble, consiguen medallas. Pero como aquí somos “asín”, si se les ocurre en algún momento fallar y no conseguirlas, empezamos a criticar y a escribir estupideces sobre ellos (disciplina en la que seguramente seríamos campeones olímpicos).

El único deporte que tenemos derecho a criticar es el fútbol, donde nuestra selección ha hecho el ridículo precisamente porque no valoran la competición. El fútbol es el único deporte en el cual la competición olímpica no es la mayor de las competiciones. Lo de los arbitrajes y el juego limpio en este deporte es algo a lo que debería de dedicar una entrada entera, por lo que no me extenderé con ello.

En este país existen esos deportes y gente que los practica a un nivel profesional a diario en unas condiciones muy modestas y con un presupuesto limitadísimo, en el que en muchas ocasiones son ellos los que invierten dinero para poder seguir con su formación. Mientras tanto, en los clubes de fútbol se mueven cantidades millonarias en patrocinadores y derechos televisivos y se les paga a los jugadores sueldos de en ocasiones millones de euros. Bastante tienen nuestros deportistas olímpicos con estar ahí, compitiendo con el resto de países que invierten mucho más en la preparación de sus deportistas. Yo soy de los que no sigo muchos de estos deportes (aunque sigo algunos) y por este motivo aunque apoyaré a los deportistas españoles y me alegraré si ganan alguna medalla, no voy a criticarlos ni una sola vez si no lo logran, porque no tengo ningún derecho a hacerlo. Y espero que los que me leáis sigáis mi ejemplo. Se merecen nuestro apoyo, no que les exijamos resultados.

martes, 24 de julio de 2012

Nos hemos perdido por el camino


Yo soy de los que piensan que lo importante es el camino, porque la vida va de eso, de seguir un camino, y los objetivos van llegando por sí solos, como una consecuencia, no como un fin. España está atravesando un momento muy difícil de su historia, uno tan crítico como fue la transición a la democracia o la Guerra Civil. Puede que penséis que exagero si creéis que me refiero tan solo a la crisis económica, y tendríais razón si fuera así.

Sin embargo, detrás de esta crisis se esconde una muchísimo más importante y devastadora. Se trata de una crisis de valores, de sentido común, de humanidad, que durante todos estos años ha estado enmascarada por la situación tan favorable que hemos vivido, y que ahora que toca vivir una situación más delicada, sale a relucir. Como bien decía Einstein, es en las crisis donde se crea, donde los pueblos se reinventan, donde se demuestra realmente lo que vale cada uno. “La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia”.

Y es que durante la transición de la dictadura a la democracia, nos hemos perdido por el camino. Es cuando las aguas de la abundancia y la pomposidad se han calmado cuando vemos que en realidad vamos vestidos con harapos. Con las decisiones que este país está tomando durante estos últimos años estamos echando a perder todo por lo que nuestros antepasados lucharon, lo que nuestros padres y abuelos defendieron. Hemos echado a perder a la mejor generación de españoles de la historia. Los españoles que deberían levantar este país se han visto obligados a huir fuera, y son reconocidos en todo el mundo, mientras España como país es motivo de burla.

En estos días en los que parece que lo importante sea España y su nombre, los españoles hemos quedado relegados a un segundo plano, y se nos acusa de ser los culpables de todo esto. Y lo somos en parte, porque nos dejamos engañar fácilmente por una horda de alimañas disfrazadas de políticos, banqueros y demás gente que piensa que nos lo merecemos, por vivir por encima de nuestras posibilidades. España no va a salir adelante así, siendo patriotas cuando nuestros deportistas ganan algo y quedándonos quietos cuando vamos perdiendo más y más derechos cada día. Debemos de recuperar nuestros valores y nuestro espíritu de sacrificio, porque para eso sí que no hay rescate posible.

miércoles, 18 de julio de 2012

El día que España perdió su libertad


Hace justo una semana, el 11 de Julio de 2012, el presidente del Gobierno anunció lo que sería el mayor recorte en la historia de la democracia. Esto es algo de lo que todos los españoles estamos al corriente. Lo que pasó desapercibido a la gran mayoría pero que yo, al igual que otros muchos considero que fue la clave, fue una parte de su discurso en el que uno de los argumentos que daba para justificar dichos recortes era que los españoles no teníamos ninguna libertad en este aspecto, y que era algo que no había más remedio que hacer. La excusa de que lo haría porque no hay más remedio obligado por la herencia recibida es algo que ya había utilizado anteriormente, pero era la primera vez que se atrevía a decirles a la cara a todos los españoles que no tienen ninguna libertad para decidir sobre su futuro. Hoy, en una nueva comparecencia en la sesión de control al Gobierno, ha vuelto a insistir en el mismo argumento: “No podemos elegir entre algo bueno y algo malo, sino entre algo malo y algo muy malo”. Este argumento empieza a ser utilizado continuamente estos días, y es algo que personalmente me pone los pelos de punta.

No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que desde hace un tiempo (muchos dicen que todo empezó el 12 de Mayo de 2010, cuando Zapatero anunció el 5% de recorte de los sueldos a los funcionarios entre otras medidas) España ha ido progresivamente perdiendo la capacidad de tomar decisiones y está a merced de Europa, del BCE, el FMI y sobre todo de los numerosos acreedores que han ido creciendo exponencialmente los últimos 3-4 años, desde que comenzó la crisis. Una pérdida de independencia del Estado que se ha visto reducida a prácticamente 0 en los últimos meses de Gobierno del PP. Hoy en día, las decisiones que toma este Gobierno están dictadas específicamente desde la Troika, desde fuera de España, de la misma forma que se hace en países intervenidos como Grecia, Portugal o Irlanda, por mucho que nos intenten convencer de lo contrario. El “no nos queda más remedio” es un simple eufemismo para no tener que reconocer que desde fuera, nuestros acreedores nos dicen lo que tenemos que hacer.

Pero a la pérdida de libertad del Estado hay que sumar una pérdida mucho mayor: la libertad democrática. Los españoles votamos una vez cada 4 años y callamos durante todo ese tiempo, sin tener ninguna oportunidad de decidir sobre los asuntos importantes en este país. Hace 7 meses votamos de nuevo, y desde entonces no hemos tenido absolutamente ni voz ni voto en ninguna de las difíciles decisiones que se han tomado. El asunto es, que una fuerza política que representa al 33% de los españoles está diciéndonos que no tenemos ninguna libertad a la hora de elegir, y que estamos completamente a merced de lo que ellos creen que es mejor para España, y que se traduce en destrucción de empleo, subidas masivas de impuestos y pérdida de derechos (algunas de las medidas que han tomado vulneran los derechos humanos y han sido denunciadas por organismos internacionales). Medidas que la mayoría de economistas objetivos aseguran que no funcionarán.

Esto no es una democracia.  El programa electoral del PP que presentó a las elecciones ha sido completamente sustituido por uno nuevo impuesto sin ningún tipo de consulta a la ciudadanía, abusando de la mayoría absoluta de la que disponen. Ganaron con unas promesas plasmadas en un programa electoral que ha resultado ser un fraude, y están gobernando aplicando su ideología, como hicieron antaño dictadores que fueron elegidos democráticamente, desde Hugo Chavez hasta Hitler. En esta ocasión es una dictadura económica y fiscal. Lo mínimo que se le debe de exigir a este Gobierno es que convoque un referéndum para que los españoles decidamos si queremos esta senda de austeridad, destrucción de empleo, derechos y disminución de servicios públicos para pagar las deudas que han creado unos pocos y en especial el sector financiero, como se hizo en Islandia. Lo moral y ético sería convocar de nuevo unas elecciones generales donde se votara su actual programa.

lunes, 16 de julio de 2012

La curva de Laffer


Cristobal Montoro, que como Mourinho diría, es un economista “top”, al que por cierto, no le quito nada de su prestigio, escribió la parte económica del programa electoral del PP para las últimas elecciones, donde hablaba de una cosa que se llama “curva de Laffer” para oponerse a la subida de impuestos del gobierno socialista. Es una pena que Montoro dejara de ser economista cuando llegó al Gobierno y que ayudara a tirar por tierra todo el programa electoral que propusieron, porque la verdad es que encuentro el argumento de la curva de Laffer muy válido y muy acertado para la situación actual.

La curva de Laffer consiste en un eje donde la X es el porcentaje de impuestos y la Y lo que se recauda, y la curva es ni más ni menos que una curva con forma de campana que empieza en 0 y acaba en 0. El primer 0 corresponde a poner los impuestos en el 0%, con lo que el ingreso es 0, y el segundo 0 es con los impuestos en el 100%, ya que nadie trabajaría para cobrar 0€ y pagar un 100% de impuestos. Entre medias, existe una curva que obviamente asciende hasta llegar a un máximo a partir del cual desciende, porque llega un momento en el cual la base por el porcentaje de impuestos da una cantidad menor. La solución paradójicamente para recaudar más es bajar los impuestos. Como casi todo en economía, esta curva depende de diversos factores como son la situación mundial y del país, y sobre todo y muy importante en España, del paro. Si  subes los impuestos demasiado, conduces a que haya menos personas trabajando, y por tanto tienes que invertir dinero en ellos y tus ingresos descienden, desplazándose la cima de la curva hacia la izquierda y hacia abajo de la tabla. Si por el contrario, bajas los impuestos, la cima de la curva se desplaza hacia la derecha y hacia arriba de la curva. Si subes o bajas los impuestos demasiado, lo que consigues no es alcanzar la cima (y por tanto, el máximo rendimiento), sino que te pasas al otro lado de la curva, y no obtienes el resultado esperado. De la curva de Laffer se critica que es casi imposible averiguar cuál es el punto óptimo, pero se puede deducir no muy difícilmente en qué posición lado de la curva estamos.



En España nunca se hizo un informe para averiguar en qué posición de esta curva estamos (algo que por cierto no es nada fácil de hacer), sino que se ha tomado como buena la premisa que nos imponen desde Europa (sobre todo desde Alemania) de que la solución es subir y subir los impuestos indefinidamente. Totalmente equivocado. Los datos de recaudación al menos nos dan una indicación aproximada de donde estamos en esa curva y lo cierto es que los últimos datos nos muestran que la recaudación hace tiempo que empezó a bajar, sobre todo debido al cierre de empresas y al aumento del paro. Es por eso que la maniobra que indicaría la curva de Laffer, ya que estamos a la derecha, sería bajar impuestos y favorecer la contratación, justo lo contrario de lo que hace el Gobierno. De todas formas, en tiempos de bonanza económica, éticamente conviene situarse un poco a la izquierda de la curva y recaudar un poco menos a cambio de que haya decenas de miles de parados menos, aunque en tiempos de crisis lo que se debe de buscar es la cima de esta curva.

Serie recortes II: Fraude fiscal


Hoy voy a proponeros un recorte de 32.000 millones de €. Sí, 32.000 millones de € al año, que harían un total de 64.000 millones en dos años y sería muy similar a los 56.000 que recortó Rajoy la semana pasada. Un recorte que no invirtió un solo euro en la lucha contra el fraude fiscal, y que minó significativamente el poder adquisitivo de funcionarios, parados y en general, con la subida del IVA, el de todos los españoles (los que lo pagamos claro). De hecho, el IVA se subió con la impresentable excusa de que si todos los españoles lo pagáramos no haría falta subirlo. Lo cierto es que se subió el IVA entre otras las razones porque el Gobierno, igual que otros Gobiernos anteriores se siente más incapaz que nunca de luchar contra el fraude fiscal.

Sobre eso es de lo que voy a hablar hoy: el fraude fiscal. El fraude fiscal abarca desde comprar un producto o servicio sin pagar el IVA hasta mentir en la declaración de la renta para evitar pagar los diversos impuestos que se nos exigen. En España, el dinero que el Estado pierde al año por culpa del fraude fiscal es de alrededor de 82.000 millones, que resultan de multiplicar el 23% del PIB no declarado (unos 230.000 millones de €) por el impuesto medio que se suele aplicar (un 36%). Este 23% es solo 2 puntos inferior al 25% de Grecia, y todos sabemos cómo están en Grecia. La reducción del fraude fiscal es algo imprescindible para tener una economía sana, y debería de estar en torno al 8 o 10% que es lo que tienen países como EEUU o Francia. Sin embargo, mi plan de recortes no sería tan ambicioso, y sería suficiente con reducir el fraude fiscal al 14% del PIB, que es la media de la Unión Europea, dando como consecuencia el ahorro de 32.000 millones de € del que hablo. Si redujéramos nuestro fraude fiscal al de Francia, el ingreso aumentaría hasta los 46.000 millones de €, lo que supondría acabar el año prácticamente con déficit 0.

Muchos me diréis que esto es una utopía, un sueño imposible de cumplir propio un idealista. Pues no, es perfectamente asumible. Este Gobierno se ha excusado en que el tiempo juega en nuestra contra y que lo que necesita ahora mismo España es medidas de austeridad y un largo etcétera. Los anteriores Gobiernos se excusaron en la dificultad que tendría realizar algo así. Todo mentira. Es posible tomar medidas como realizar un seguimiento exhaustivo mediante campañas de inspección, limitar a 600€ al día la retirada de efectivo de cajeros (recurriendo a que si es necesario retirar más tengas que dar explicaciones en el banco de para qué lo vas a usar), aumentar el uso de las tarjetas de crédito que permite tener más controlados los gastos, y sobre todo, endurecer las sanciones tanto económicas como penales y agilizar la justicia en casos de fraude fiscal, obligando a que los que hayan robado dinero público lo devuelvan lo antes posible. Por supuesto, no sería necesario ninguno de los recortes que se presentaron la semana pasada.

Esto no es una utopía, todos sabemos por qué no se ha hecho ya.

jueves, 12 de julio de 2012

Andrea Fabra y el "que se jodan!"


No he podido resistir la tentación de dedicarle una entrada a esta señorita. Y hasta aquí por hoy mis elogios hacia ella. Hoy alguien, analizando el video de la comparecencia de Rajoy de ayer en el Congreso, ha descubierto que la diputada del Partido Popular en el Congreso, Andrea Fabra, dejó escapar un delicado “que se jodan!” mientras Rajoy anunciaba recortes que afectarán a las prestaciones por desempleo. Ese “que se jodan!” la ha convertido en 1º TT en España y 3º TT mundial. Tres palabras dichas desde lo más profundo del corazón. Unos dicen que dirigidas hacia la oposición y otros que dirigidas a los más de 5 millones de parados que hay en España.

En cualquier caso, el acto de levantarse del cómodo sillón de diputado y acoger entre efusivos aplausos y gritos de “que se jodan!” los recortes más duros de la historia de la democracia, no me negaréis que resulta como poco ofensivo. El tema de recoger entre aplausos estas medidas ya es grave desde el punto de vista ético y moral, pero si a ello le sumas que eres la hija de uno de los hombres con un historial de cohecho, fraude fiscal, tráfico de influencias e incluso extorsión más grandes de España, la cosa se pone fea. Porque mucha casualidad sería que ella estuviera en el Congreso sin que su padre haya tenido que ver en su colocación… ¿o no? Ella, al igual que casi toda la familia Fabra, está siendo investigada por innumerables delitos fiscales relacionados con su padre.

Andrea Fabra es el ejemplo perfecto de la clase política en España. Una licenciada en derecho que empezó su carrera política enchufada por un familiar (no hace falta que os diga quién fue) como asesora parlamentaria del Secretario de Estado de Hacienda. Después se pasó a gerente de Relaciones Institucionales Internacionales en Telefónica antes de pasar al Senado en la anterior legislatura y al Congreso de los Diputados en la actual. Una carrera meteórica sin duda. Actualmente es vocal del PP en el Congreso de la  comisión de Educación y Deporte y de Sanidad y Servicios Sociales. Todos ellos cargos que si realmente tuvieran alguna utilidad aparte de malgastar dinero público y privado en su sueldo no requerirían de una licenciada en derecho.

Y además de esto, Andrea Fabra representa vivamente, como diría Pep Guardiola, los “valores y humildad” de este Gobierno (o el señorío si sois más de Mourinho). Representa el desprecio continuo que hace este Gobierno a la sociedad española, a la que en campaña electoral tanto prometió y que ahora usa para sacar el dinero que necesita para tapar los destrozos que una serie de irresponsables ha causado en este país. Unos causantes de la crisis que gracias a este Gobierno continúan yéndose de rositas sin ninguna consecuencia ni sanción. Porque mientras la clase política en este país siga estando formada por personas como Andrea Fabra, este país no tiene salvación. Mientras nos gobierne este tipo de personajes despreciables, en España no habitará la  esperanza, ni habrá futuro para nuestros hijos.

martes, 10 de julio de 2012

Serie de recortes I: Coches oficiales


Como está tan de moda lo de los recortes y en vista de la inutilidad de nuestros políticos para hacerlos, voy a inaugurar una sección en la que aconsejaré cuanto y qué deberíamos de recortar, y que podríamos hacer para evitar tener que bajar pensiones, sueldos de funcionarios o incluso despidos, subir el IVA y el IRPF y demás burradas, que lo único que hacen es condenar a nuestro país. Y esto es así. Hoy, hablaré de los coches oficiales.



Mi propuesta es suprimir los coches oficiales salvo para el presidente del Gobierno, ministros y presidentes de comunidades autónomas, que necesitarían como mucho 100 coches oficiales, con un gasto de unos 5 a 10 millones de € al año.

El parque de coches del Estado es de 1.100, y el de las autonomías 1.200. Sin embargo, las cifras del parque de coches oficiales en España si contamos además Ayuntamientos, diputaciones, etc es de 35.000 (que os recuerdo que también se pagan con dinero público) y los preferidos por nuestros políticos son coches tan modestos como Audi, Lexus o Mercedes de gama alta y precios que oscilan entre los 60.000 y los 100.000€. Aunque existen casos en el que se dan auténticas maravillas del tunning, como el expresidente de la Xunta de Galicia que se gastó 480.000€ en hacer más confortable (y blindado) su A8.

La falta de transparencia en este tema de los coches oficiales es absoluta. En la Comunidad Valenciana nos enteramos hace poco que solo el carburante de los 100 coches oficiales de la Generalitat gastaron 2 millones de € en gasolina, y el del presidente gastaba 50.000€ en carburante al año. Y este no es un asunto de clase política, ya que ni PP ni PSOE ha hecho nada por reducir costes en este sector. El número de coches oficiales en las Comunidades Autónomas se multiplicó por 5 en los últimos 10 años.

Si tenemos en cuenta el valor del parque automovilístico y el valor de dichos coches (a 60.000€ por unidad), nos salen 2.100 millones de € de dinero público que se han gastado en los últimos 10-15 años. Si tomamos como ejemplo los datos de Valencia y lo que consumen estos coches, solo para Estado y Autonomías nos saldría que gastan al menos 40 millones de € al año en carburante, El sueldo de los chóferes, que cobran una media de entre 20.000 y 40.000 € al año nos da un gasto de 100 millones de € al año. Eso para 2.200 coches. Si contáramos los 33.000 vehículos restantes nos saldría una buena cantidad al año, que como digo, gracias a la transparencia de la que hacen gala nuestros políticos, un servidor se ve incapaz de calcular, pero que cifro entre 200 y 500 millones de € al año.

El estado del malestar


Últimamente se ha puesto de moda este concepto, como protesta al masivo recorte de derechos sociales, laborales y económicos que ha sufrido la sociedad española desde que empezó la crisis, y en especial en los últimos meses. Hace unos años, cuando todo iba bien, cuando éramos una pareja de mileuristas y pedíamos un crédito de 300.000€ para comprarnos un unifamiliar y añadíamos un poco más para un BMW, un crucero y un pase de temporada para el fútbol, todo era fantástico. Los políticos y banqueros robaban todo lo que querían, se construían urbanizaciones y campos de golf como churros y estábamos en la Shempions de la economía como diría Mourinho. Y a todo el mundo le parecía bien, y quiero remarcar esto: nadie decía nada. Disfrutábamos de la vida, vivíamos en lo que bautizaron como el estado del bienestar.

Pero este estado era una mentira. Se le dio a la gente todo lo que quiso para mantenerla distraída y poder forrarse a su costa y a la de las pocas personas honradas que aún quedaban. Hoy, todos pagamos justos por pecadores. ¿Todos? No todos. Precisamente los que menos pagan son los que más se llevaron en la crisis (políticos, banqueros y especuladores) y los que estamos pagando con paro, impuestos y recortes hasta en el DNI (quizás el DNI no, pero la tarjeta sanitaria quizás si) somos los que nunca hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, los mileuristas de los que hablaba antes. Paga la sociedad española, la que menos tiene y la que menos culpa tiene en todo esto.

Hoy, ese “estado del bienestar” se ha transformado en lo que se ha bautizado como “estado del malestar”, donde se nos miente, se nos engaña y se nos expropia un dinero que nunca nos hemos quedado, y se utiliza para pagar el desastre que unos causaron, y de los cuales prácticamente ninguno de sus responsables ha asumido responsabilidades ni ha pisado la cárcel. Y es más, poco a poco ese “estado del malestar” empieza a convertirse en un “estado de supervivencia”, donde las personas se ven obligadas a hacer cosas que nunca habrían pensado que harían para poder seguir llevando a sus hijos al colegio o que todos los días haya un plato de comida en la mesa. Hablo de casos que seguro muchos de vosotros conocéis, como el de la familia que ha vendido su casa o su coche por una miseria de dinero y se ha ido a vivir a la de sus abuelos o de alquiler, reduciendo a 0 su patrimonio para poder disponer de dinero en efectivo y poder seguir viviendo con una calidad de vida que, os recuerdo, se supone que garantiza nuestra Constitución. Hablo de mucha gente que ya está dispuesta a renunciar a su dignidad por una miseria de sueldo, por un trabajo que hace 5 años se pagaba al doble. Padres de familia que intentan ganar algún € extra haciendo de gorrillas o pidiendo en la calle porque todos en su casa están en paro.

Aquello de apretarse el cinturón para llegar a fin de mes empieza a dar paso a gente que simplemente no lo consigue y se queda en el camino, y tiene que recurrir a perder derechos, dignidad y patrimonio para seguir sobreviviendo. Sí, sobreviviendo en una sociedad que se está destruyendo cada vez más deprisa. Gente que se ha quedado sin un futuro, ni para ellos ni para sus hijos, que no gozarán de las mismas oportunidades que el resto de sus iguales. ¿De verdad estáis de acuerdo con lo que está ocurriendo en este país y con las medidas que se están tomando? ¿En serio pensáis que por este camino vamos a salir de la crisis? ¿Creéis que el país en el que se está convirtiendo España será un buen lugar para vuestros hijos? Os adelanto mi respuesta. NO

10 series para ver este verano


Esto no pretende ser una guía definitiva de las mejores series de la historia, ni mucho menos. Estas son esas series que recomiendo ver en una de estas tardes de verano donde no tenéis otra cosa que hacer aparte de no hacer nada y disfrutar de un merecido descanso. Aquí van:

1 – How I met your mother: HIMYM, o Cómo Conocí a Vuestra Madre para los que la veáis en español, cosa que por cierto me parece muy mal porque esta serie, igual que todas las de comedia, hay que verla en versión original, o de lo contrario os perderéis muchos de los “sublimes” juegos de palabras de Barney y compañía. No voy a contar de qué va porque creo que todo el mundo conoce esta serie, del concepto de Friends.

2 – The Big Bang Theory: Es una serie que casi todos los que ven Cómo Conocí a Vuestra Madre ven, y los que no la hayáis visto todavía y os gustó Como Conocí, ya tardáis en bajárosla. Unos simpáticos físicos con una vida privada muy friki con grandes momentos, altamente recomendable.

3 – The Office (US): Esta es una serie un poco más “sofisticada”, y que tiene un humor un tanto especial y que no a todo el mundo que ve Big Bang o Como Conocí le gustará, pero a mí me encanta… hasta la 7ª Temporada, que es cuando Michael se va. Va sobre el día a día de una empresa de papel en Scranton, donde el gerente es Michael Scott, un hombre muy… muy… nunca podría definirlo, interpretado por Steve Carrell. Digámoslo así: en mi serie ideal debería de aparecer alguien como Michael. Es un hombre que en unos capítulos piensas que es un auténtico crack, y en otros llegas a sentir lástima por él. Es un genio, a su manera. Es una de esas series en las que llegas a coger cariño a todos y cada uno de los personajes, en especial a Dwight, un inquietante vendedor con tendencias psicópatas.

4 – Juego de Tronos: Hay dos formas de ver esta serie, si te has leído los libros o no. Si te los has leído (como yo), supongo que sabrás que esta serie existe y seguramente la hayas visto. Si no has leído los libros, no pasa nada. Esta serie es brutal. Han invertido mucho presupuesto en ella y han conseguido hacerla igual o mejor que los libros y para los que hemos leído los libros, por lo menos para mí, recrea muy bien el universo de la saga. Es una serie que ha dado mucho que hablar y que dará que hablar, y que muchos acabaréis viendo cuando lleven 4 o 5 temporadas. Por eso, mejor empezar este verano.

5 – Gossip Girl: Sí, veo Gossip Girl, y me encanta. Cuenta la vida de un grupo de chicos y chicas de uno de los barrios más ricos de Nueva York. Empecé a verla por consejo de una amiga y al final me acabé enganchando a ella. El universo de la moda y la vida que lleva la élite de Nueva York que aparece en esta serie acaba por encantarte, y aunque al principio algunos de los personajes te parecen unos pijos ricos, al final acabas descubriendo que cada uno tiene su propia personalidad y algunos incluso una auténtica tragedia personal.

6 – Dollhouse: Una serie que a mí me gustó mucho. ¿Os imagináis una agencia de personas de alquiler? Una persona a la que por unas horas, cargas en su mente la personalidad que tú quieres. Un amigo que sea tu alma gemela para hacer un viaje, una prostituta que por unas horas tenga sentimientos reales por ti, o incluso un genio de la informática que te ayude a hackear el ordenador del gobierno. Tras esto, su mente es borrada y se reutiliza el cuerpo. Todo vale, y la ética no caracteriza precisamente a los dueños de esta empresa. La empresa funciona perfectamente hasta que empiezan a pasar cosas, y qué cosas…

7 – Flashforward: Todavía no me explico cómo pudieron cancelar esta serie, que tan solo tiene una temporada de 22 capítulos. Pienso que podrían haberle sacado muchísimo más partido, pero al menos nos dejaron una temporada que a mí me pareció de lo mejor que he visto en este género. Todo el planeta se desmaya durante 2 minutos y 17 segundos, y todo el mundo ve el futuro. Concretamente se ven a sí mismos 6 meses después. Los que no ven nada significa que estarán muertos para entonces. La serie gira en torno a un agente del FBI que se dedica a investigar lo que ocurre, y la serie acaba el día que ellos ven en su flashforward. Muy recomendable.

8 – Lost: Una de las mejores series que se han producido. Como las buenas series, solo tienes dos opciones: Odiarla o adorarla. Yo opté por lo segundo. Un accidente de avión y una isla en la que pasan cosas muy raras. Y cuando digo muy raras me refiero a cosas muy muy raras. Es una serie que, te guste o no, es imprescindible en la historia de las series de televisión. La historia de amor entre Desmond y Penny es preciosa, y el sistema de flashbacks y flashforwards que se utiliza para contar la vida de cada personaje y las historias que ocurren es muy innovadora y hace que te enganches en cada capítulo más y más.

9 – The Walking Dead: Para mí, la serie definitiva sobre zombies. A pesar de que bajaron el presupuesto en la 2ª temporada, no perdió mucha de la calidad que tuvo en la 1ª. Es una serie que si te gusta este género, es imposible que no te guste. La historia de un agente de policía que se queda en coma tras recibir un disparo y cuando se despierta ha ocurrido un apocalipsis zombie. Muy típico en este tipo de género, y muy genial al mismo tiempo.

10 – Los Soprano: Dicen que el personaje de Tony Soprano tiene una personalidad más definida que uno de una obra de Shakespeare. Y no van mal encaminados. Si eres de esas personas a las que les gustó el Padrino, adorarás Los Soprano. Si sabes apreciar una buena serie, te gustará. Trata sobre la vida de Tony Soprano y los tejemanejes de su organización criminal en Nueva Jersey.

lunes, 9 de julio de 2012

Fátima Báñez y el asunto de las filtraciones


Os pondré en antecedentes. El pasado día 26 el diario La Razón publicó en su edición en papel un reportaje que ya había anticipado el día anterior en el que presumía de contener información exclusiva sobre el expediente de regulación de empleo (ERE) que va a hacer el PSOE en sus filas, supongo que por necesidades económicas y de financiación. Días después, El País publicó que la ministra de empleo Fátima Báñez podría haber suministrado el día 25 esa información a un particular, que habría sido el que suministró esa información a La Razón, y dicha información la habría mandado desde su propio correo electrónico. Y lo cierto es que en el artículo de La Razón aparecen frases copiadas literalmente del archivo que posee el ministerio de Empleo sobre dicho ERE, por lo que es muy fácil atar cabos. Poco después se concretó que podría haber sido una empleada de la ministra la que habría mandado la información, como podemos ver en el rastro que se hace del e-mail. Todo parece muy evidente, pero para bien o para mal, en la justicia democrática existe la presunción de inocencia.



Quiero recordar que utilizar una posición de poder para revelar información clasificada a una persona o grupo perjudicando a un tercero, está recogido en el código penal con penas de 1 a 3 años de cárcel e inhabilitación de 3 a 5 años de cargo público. Además de eso, utilizar una posición de poder para revelar información clasificada del partido político rival con el fin de hundirlo y generar dudas en su electorado es algo en mi opinión despreciable. Si finalmente es imputada, y dadas las evidencias que existen, cualquier persona con dos dedos de frente pensaría que debería de dimitir. Como siempre, existe la dualidad: moralmente debería de hacerlo, pero legalmente puede elegir no hacerlo.

Que cada uno saque sus propias conclusiones. Lo cierto, y lo que pienso es que esta señora no va a asumir su culpa ni va a dimitir, ni mucho menos va a ser juzgada y condenada con la sanción acorde a este delito. Pero seamos sinceros, todos sabemos que esto no va a ocurrir, ya no creo en el poder judicial en este país, y como muchos, estoy harto de ver cómo tantos casos que son muy evidentes se cierran y se archivan porque no se puede demostrar su culpabilidad. Sin embargo, los datos quedan, y siempre acabamos sabiendo que culpables hay, y que hay alguien que ha cometido un delito, pero nadie sabe quién ha sido. O mejor dicho, nadie quiere decir quién ha sido. Para mí, el dicho de que la justicia siempre llega tarde, pero acaba llegando, no es suficiente.

domingo, 8 de julio de 2012

Rajoy y el Códice Calixtino


Con este título, que podría ser perfectamente el de una taquillera película de aventuras, quiero hacer una pequeña reflexión sobre nuestro presidente. Se puede contar con los dedos de una mano las veces que Mariano Rajoy se ha dirigido a los medios españoles desde que está en el Gobierno.  La última fue cuando salió el día antes del partido ante Italia de la primera fase para hacernos creer que el rescate a la banca era un éxito rotundo. Esta no la tenía prevista, se vio obligado a hacerla por la presión social, ya que muchas personas se sintieron indignadas de que el mismo fin de semana donde se concretó el rescate de la banca española su presidente se fuera a Polonia a ver un partido de fútbol. Parece ser que el criterio que sigue nuestro presidente para comparecer ante la prensa parece un poco aleatorio, a pesar de que acaba en todas ellas leyendo el guión de siempre.

Pero no solo de comparecencias ante los medios trata esta entrada. Rajoy se ha caracterizado por ser un presidente fantasma. Pasa la mayor parte de su tiempo dando explicaciones fuera de España y emplea pocos segundos de su tiempo en dar explicaciones a los españoles. Ni siquiera a las personas que le votaron, electorado que siempre se ha caracterizado por ser muy fiel y votar siempre por su partido pero que necesitan renovar su confianza. En cambio, permite que su ministro de Economía sea el que anuncie medidas tan graves como el rescate de miles de millones a la banca, o a la vicepresidenta anunciar unos paquetes de medidas  de recortes por los que el mismo PP habría crucificado al anterior presidente si no los hubiera presentado en persona. Parece que la mayor preocupación del Gobierno es evitar que Rajoy y el partido se desgasten demasiado tras todas estas medidas impopulares, y es por eso que se evita todo lo posible que sea el presidente el que dé la cara, para que se asocie lo menos posible todos estos recortes a este Gobierno, y como ha ocurrido con la famosa campaña de la herencia recibida, se cree la ilusión de que absolutamente todo esto se hace por culpa del anterior Gobierno y que es la única solución posible. Tal es esta fijación por conservar la confianza en el partido que los presupuestos generales del Estado (y por ende, los recortes) se retrasaron hasta 3 meses para no perder las elecciones andaluzas. Estas son acciones que perjudican a España. A España sí, esa España por la que tanto presumen que se preocupan y a la que quieren devolver todo su esplendor.

Fruto de toda esta obsesión por desgastar su popularidad se producen situaciones extrañas. Ha llegado un punto en el cual he dejado de comprender cuales son los criterios de nuestro presidente a la hora de hacer comparecencias públicas. Por ejemplo, hoy mismo ha ido a devolver simbólicamente el Códice Calixtino robado a la Catedral de Compostela, hacerse las fotos de rigor con el arzobispo y a dar un discurso sobre los acuerdos entre Galicia y el arzobispado. Un acto que perfectamente podría haberlo hecho el presidente de la Xunta (que también estaba allí) o incluso uno de los consejeros de la Xunta. Pero no, ha ido el presidente en persona, como si se tratase de un asunto de Estado. Sin embargo, han ocurrido acontecimientos mucho más importantes estos días a los que el presidente no ha acudido y ha enviado en su lugar a dos ministros. Hablo del incendio que arrasó 50.000 hectáreas en la Comunidad Valenciana. Y así lleva siendo toda la legislatura. No se sigue un criterio de prioridades, y se anteponen los resultados electorales a los problemas de la gente. Aunque yo ya no me crea una palabra de lo que diga, creo que el presidente de un país debería de dirigirse al pueblo prácticamente todos los días y recordarles que es por ellos por los que está luchando, no por los mercados o por los bancos…

O espera, quizás sea por eso.

lunes, 2 de julio de 2012

Relativismo moral


He elegido este título tan sofisticado y con pinta de serio para inaugurar una sección en la que, además de hablar sobre un tema, contaré ese tipo de cosas en las que creo pero que nunca tengo la oportunidad de decir.

El relativismo moral es algo más sencillo de lo que indica su nombre. Consiste en darle más importancia a cosas que son menos relevantes en detrimento de otras, que realmente lo son. El ejemplo más conocido podemos verlo en el partido de ayer, donde 18 millones de españoles nos pusimos (y me incluyo) cara a la tele a ver ganar la Eurocopa a la selección española, mientras cosas realmente graves han sucedido, suceden y sucederán en España y a las cuales no les dedicamos ni siquiera un minuto de nuestro tiempo. Tiempo que al parecer nos sobra en algunos momentos y del cual nos excusamos en que nos falta para no hacer otras cosas.

 Tendría que escribir un libro entero sobre este concepto, pero me limitaré solo a intentar que comprendáis lo esencial. A muchos de nosotros nos vendría bien hacernos una pregunta muy simple pero que la gran mayoría de personas no sabríamos responder: ¿qué es lo realmente importante para mí? ¿Qué cosas merecen que dedique mi tiempo y mis recursos? Y creedme, nos sorprendería la respuesta. Puede que si nos hiciéramos esa pregunta, nos diésemos cuenta de que estamos desperdiciando gran parte de nuestra vida en cosas que realmente no requieren tanta atención o que ni siquiera merecen que perdamos un solo segundo más con ellas, y al mismo tiempo fuéramos conscientes de la cantidad  de cosas que nos gustaría hacer pero que no hacemos simplemente por comodidad o porque nunca ni siquiera nos lo habíamos planteado. Esto puede ser desde plantearse hacer una vida sana o visitar un lugar hasta decidir hacerse voluntario para ayudar a personas que necesitan ayuda. Puede incluso que nos demos cuenta de que toda nuestra vida está sustentada sobre pilares de barro y necesitemos darle un giro de 180 grados.

Y lo mismo ocurre con nuestra forma de pensar y de ver la realidad. Normalmente damos demasiada importancia a cosas triviales como el fútbol, cotilleos, programas de televisión y cosas que en general solo son para entretenernos y llenar nuestras horas de ocio, pero que acaban haciendo que pasemos poco o nada de tiempo en contacto con la verdadera realidad. Y aún si no hacemos tanto caso de este tipo de cosas y nos interesamos por lo que pasa en el mundo real, la gran mayoría caemos en prestar demasiada atención a algunas noticias cuyo único fin es distraer nuestra atención “encabronándonos” o alegrándonos mientras detrás del escenario ocurren cosas y se toman decisiones realmente importantes que en ocasiones de las cuales en algunos casos ni siquiera llegamos a tener conocimiento. Por eso, desde aquí os pido que no os ceguéis por algunas noticias que os parezcan un escándalo o una vergüenza, o celebréis durante mucho tiempo noticias que en realidad no tienen tanta relevancia.

Por ese motivo, por ejemplo no os centréis en que Dívar (el presidente del CGPJ) ha gastado miles de € en fines de semana de lujo, mientras cada día se pierden millones de € en la mala gestión que se hace del dinero público en la administración, y nadie hace nada.

Por ese motivo, no os preocupéis tanto de que la casa real nos cuesta 12 millones de € al año y es innecesaria cuando nos estamos gastando cientos de millones en diputaciones y demás duplicidades que no sirven absolutamente para nada.
Por eso, no os preocupéis tanto de asesinatos de los que se está hablando durante meses cuando en África mueren cientos de niños todos los días, y en el mundo mueren miles de personas en guerras sin sentido.

Por eso, no os preocupéis por unos trajes a Camps o los negocios de Urdangarín, cuando detrás de todo ello hay una red inmensa de corrupción que ha falseado millones de € en dinero público, no solo en Valencia, sino en toda España, en una inmensa cantidad de pueblos y con representantes de todos los partidos políticos.

Y por eso, que no os engañen haciéndoos creer que tenéis la culpa de la crisis y de que tenéis que pagar porque habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, porque todos sabemos quiénes son los auténticos responsables, y que ninguno de ellos ha pisado todavía la cárcel, ni os hagáis ilusiones con que algún día lo hagan.

El mundo de la información es muy relativo. Tenemos que aprender a ver lo que está detrás de lo que nos quieren contar.

martes, 26 de junio de 2012

Tú más. No, tú más


En España, nuestros políticos saben muy bien cómo hacer política, pero son poco menos que inútiles a la hora de atender las cosas para las que realmente han sido votados: escuchar a los ciudadanos y tomar decisiones por y para ellos. La política que se hace en este país entre los dos grandes partidos se limita a una lamentable imitación de un patio de colegio, donde unos se reprochan a otros lo que hicieron en el pasado (o lo que no hicieron), unos criticando lo mal que estamos ahora y otros diciendo que estamos mal porque los otros lo hicieron mal. Y con una vocecilla casi inaudible, el resto de partidos hacen las críticas constructivas y ponen a los dos grandes partidos en su sitio, pero como esto es democracia y aquí puede hacer cada uno lo que quiera, nadie les hace ni caso, porque seamos realistas: en una mayoría absoluta las comparecencias, plenos del congreso y demás engranaje democrático es simple teatro, porque a la hora de votar el resultado va a ser el que el que tiene la mayoría quiera.

Lo que ninguno de estos dos partidos ha hecho ni seguramente va a hacer es admitir sus propios errores. No es muy difícil ver que el gobierno socialista reaccionó tarde y mal con la crisis y agravó la situación ya de por sí complicada, y tampoco es muy difícil darse cuenta que la política de austeridad y contradicción del gobierno actual no es precisamente lo mejor para la recuperación económica del país ni va a sacarnos de la crisis. Y podríamos hacer una lista interminable de errores de unos y de otros, pero este no es el objetivo de esta entrada. Dentro del cáncer de este país que es la clase política, el núcleo se sitúa en los dos principales partidos. Su poder hace que sea prácticamente una utopía que un tercer partido con alternativas a su mala gestión pueda tener peso en la política del país, y la sociedad española no está lo suficientemente deteriorada todavía para exigir un cambio político como el que casi se ha producido en Grecia. De momento nos cuesta mucho más vivir, tenemos muchas menos comodidades y nos cuesta mucho más llegar a fin de mes, pero mientras sigamos teniendo dinero para comer y no nos quiten entretenimientos como el fútbol estos días (el famoso “pan y circo” de la antigüedad), seguiremos sin reaccionar. Hasta que no perdamos lo que todavía nos queda, no seremos realmente conscientes de lo que hemos perdido. Evitar llegar a este extremo es fácil, pero nadie quiere.

lunes, 25 de junio de 2012

Grecia: Votar con miedo

Las elecciones griegas son un claro ejemplo de lo que es votar con miedo. No es un miedo a que te hagan un daño físico, como puede ocurrir en una dictadura. Es el miedo a perder lo que tienes, el miedo al cambio, el famoso “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Los que dirigen la orquesta de la Unión Europea conocen muy bien ese miedo, y lo han sabido aplicar y explotar a la perfección en Grecia. La gran mayoría de los griegos están en una situación lo suficientemente mala como para sentirse desesperados pero no lo suficientemente mala como para arriesgar lo que tienen (o lo poco que aún les queda) votando por un cambio político. Fruto de esto tenemos los resultados de sus elecciones, donde los conservadores… bueno no, mejor llamemos a las cosas por su nombre y explico mejor en qué consiste esto. En Grecia a estas últimas elecciones acudieron dos tipos de partidos:

- Por un lado tenemos a Nueva Democracia y PASOK. Son el PP y PSOE respectivamente de España, y simplemente lo que buscan es seguir en la UE con las condiciones que les impongan, y seguir pagando el rescate como buenos europeos.
- Por el otro lado tenemos a Syriza, el partido que quedó 2º y a los que según algunos sectores interesa que sean conocidos como “izquierda radical”, aunque de radical no tenga mucho. Es el equivalente a IU aquí, aunque las comparaciones sean odiosas. Como decía, su programa electoral se puede considerar radical si lo miras desde los ojos de Alemania, pero no desde el sentido común. Buscan renegociar las condiciones del rescate (que no irse del euro) para aliviar la asfixia que sufre la economía griega. El programa resumido podréis leerlo aquí:
http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/programa_syriza.pdf. Si ese programa es radical y antieuropeo, mañana mismo me monto una república independiente en mi casa, rollo Ikea. Otra cosa claro está, es que en el poder esta gente cumpliera su programa electoral. Hemos visto demasiadas veces como no suele pasar algo así.

Nota mental: Hace 3 años, en 2009, Syriza obtuvo 13 escaños. En estas elecciones ha obtenido 71.  Esto me hace pensar (muy macabramente) que si IU sacó 11 escaños en las últimas elecciones y es como Syriza, en las próximas elecciones generales IU sacará 70 escaños. Pero seamos serios, IU no es Syriza, por mucho que nos duela a los españoles que no votamos ni a PP ni a PSOE, ahora mismo en España no hay un partido de referencia.

Lo dicho, los programas electorales de los partidos griegos se han basado un 99% en la economía y un 1% en otras medidas, y, quitando partidos como Amanecer Dorado que están ahí porque en la democracia todo el mundo, hasta el más cafre, tiene derecho de voto y representación, éstos partidos se han dividido entre los que quieren seguir aceptando que les desmantelen el país y se lleven su dinero o los que creen que van a poder renegociar esos términos con Europa. En cualquier caso, los griegos están terriblemente puteados. En mi opinión, que hayan ganado los conservadores, es bueno para Europa pero malo para los europeos. Una victoria de Syriza habría sido bueno para todos nosotros, y quizás ese toque de atención habría propiciado que Europa se pueda plantear una reestructuración sin recurrir a lo que acabará teniendo que ocurrir.

Pirlo, oh la la


Andrea Pirlo, el eterno medio del A.C Milan (ahora en la Juventus) y de la selección italiana. Inauguro la sección off-topic con este señor que ayer, a sus 33 años y después de haber jugado en 3 Eurocopas y 2 mundiales, vive una segunda juventud, y ayer nos dio una clase magistral de fútbol, de esas que solo Xavi Hernández es capaz de dar. Este año el Milan lo vendió a la Juventus y viendo la temporada que ha hecho este año, parece que se han arrepentido muchísimo.

Este es uno de esos nombres del fútbol que siempre está ahí, y que al haber jugado en Italia y en el Calcio, con ese fútbol que hasta esta Eurocopa estaban haciendo los equipos italianos, pasaba mucho más desapercibido. Pero este año, con el fútbol que está queriendo hacer la selección italiana, Pirlo está en su salsa. Contra Inglaterra nos dejó una colección de pases de todos los colores. No le vi dar un pase fácil en todo el partido, sus compañeros le pasan el balón y se ponen a mínimo 20 metros de él porque saben que este tío las pone donde quiere. A pesar de los años, el toque de balón es una de esas cosas que menos se pierde. Puede estar un poco más lento, y no tener esa marcha más de velocidad que antes tenía, pero el toque sigue siendo el mismo. Saca todas las faltas y todos los córners, y ya vimos un golazo de falta en la segunda jornada contra Croacia muy propio de él.

Pero de lo que todo el mundo habla hoy es de su penalti. Después de haber jugado 120 minutos, de ir perdiendo en la tanda de penaltis 1-2 y saber que si fallas prácticamente te vas a casa, este señor coge y hace esto:



Pirlo disfrutaría jugando con la selección española, o en un equipo como el Barça o el Madrid. Tal como jugó ayer Italia contra Inglaterra, creo que iré con ellos en su partido contra Alemania. 

Analizando a Calatrava


Hace unos días leí el famoso artículo que hay circulando por la red con el título “Desmontando a Calatrava”. Podéis leerlo aquí:
http://www.jotdown.es/2011/05/desmontando-a-calatrava-como-acabar-de-una-vez-con-los-arquitectos-estrella/

Hace tiempo también se hizo conocida la página www.calatravatelaclava.com, donde se habla también sobre este señor y todos sus negocios con la Comunidad Valenciana y resto del mundo. Pero bueno, no he empezado esta entrada para copiar las críticas que se hacen de Calatrava. El otro día me vi envuelto en una conversación donde se me hacía la temida pregunta para cualquier estudiante de arquitectura: ¿qué futuro ves cuando acabes la carrera? Después de varias convulsiones y miradas de odio decidí rendirme y contestar, a mi estilo.

Cada vez pienso con más fuerza, y el mundo me da la razón, que no hace tanta falta tener una carrera para ganar mucho dinero y tener éxito, y en caso de sacarte una carrera, no hace falta ser el mejor en ella. Es cierto que siendo de los mejores de tu promoción tienes más posibilidades de encontrar trabajo después, pero es muy probable que no llegues a ganar mucho dinero hasta pasados unos años, empezando con un sueldo miserable y contrato temporal como becario y puede que después de una vida trabajando y quedándote calvo lo máximo que consigas es un buen sueldo para vivir con holgura, que oye, no está nada mal hoy en día. Pero para ganar dinero al nivel que gana gente como Calatrava no necesitas ser tan bueno en lo que haces. Los hombres más ricos del mundo no tienen varias carreras, de hecho muchos de ellos ni siquiera tienen una y han montado una empresa de miles de millones. ¿A dónde quiero llegar? A que lo realmente importante es el espíritu emprendedor, la habilidad en las relaciones sociales y el instinto empresarial que te hace ver las oportunidades cuando se te presentan. Y hoy en día, tal y como está la situación en nuestro país, quien no tenga contactos y sepa dónde colocarse, en España no tiene nada que hacer. Este siempre ha sido un lugar donde a los mejores se les intenta hundir para que los mediocres (eso sí, amigos tuyos) puedan abrirse paso. Esta no es una competición limpia, y nadie dijo nunca que lo fuera. Por eso si quiero dedicarme a esto, optaré por irme fuera, a un lugar donde se valoren otro tipo de cosas.

Pero aquí hemos venido a hablar de Calatrava. Él y Joaquín Torres son el ejemplo perfecto de arquitectos con éxito que en estos momentos de crisis se están forrando. Y os diré las razones del éxito de cada uno de ellos, desde el punto de vista de los tres factores que he dicho antes.

Calatrava: Arquitecto archiconocido. Se caracteriza por hacer cosas orgánicas que se parecen a cosas reales, como ojos, peces, etc. Es como Gaudí, pero con menos talento. Eso sí, con gran éxito.
- Espíritu emprendedor: Calatrava tiene un estilo propio, innovador. Decidió arriesgarse y seguir fiel a ese estilo, y a pesar de que muchos que entendemos de arquitectura consideramos muchos de sus proyectos como aberraciones, su estilo con la gente de a pie, que es lo que importa, funciona.
- Relaciones sociales: Ha sabido iniciar y mantener contactos con la gente con poder de la Comunidad Valenciana, la gente que podría ser capaz de poner el dinero para sus proyectos. Nadie como él ha sabido ganarse el corazoncito de Camps y Rita Barberá para que le financiaran cualquiera de sus locuras, incluidas maquetas que ni se llegaron a construir.
- Instinto empresarial: Ha sabido aprovechar la oportunidad de los aires de grandeza del PP valenciano en su lucha por poner a Valencia en el mapa y aprovechando sus contactos, convertirse en ese arquitecto de referencia que hiciera muchos de los megaproyectos para la ciudad.

Joaquín Torres: Odiado por muchos, entre otras razones por sus apariciones televisivas en Telecinco, haciendo que media España piense que los arquitectos somos así. Se dedica a hacer casas para famosos.
- Espíritu emprendedor: También es la creación de un estilo, de una marca reconocible. Ha sabido iniciar un estilo y abrirse paso en un mercado concreto aprovechando sus oportunidades.
- Relaciones sociales: Sus apariciones en televisión pueden resultarnos un insulto a los arquitectos con un mínimo de clase, pero lo cierto es que son súper efectivas, labrándose una reputación entre la gente que no tiene mucha idea de arquitectura y se impresiona con cualquier cosa (que ojo, es mucha). Su agenda de contactos con gente importante y con dinero como jugadores del Real Madrid hace mucho.
- Instinto empresarial: Se ha metido en lo que para mí es uno de los mercados más lucrativos en la arquitectura en este momento: la construcción de casas de lujo. No todo el país está en crisis, y de hecho, la gente rica tiene más dinero ahora que antes de la crisis. Es el mercado perfecto, y Joaquín Torres lo ha sabido encontrar.

Bien, después de todo este rollo que he soltado, quiero llegar a una conclusión. Podemos reírnos todo lo que queramos de Calatrava y Joaquín Torres, y de arquitectos de éxito similares a ellos (podríamos hacer una larga lista), pero hay que tener clara una cosa. Puede que sean ética y moralmente reprochables en cuanto a la arquitectura, pero como empresarios, son realmente buenos. Y en esto consiste por desgracia este mundo. Si quieres vivir bien, tienes que ganar el mayor dinero posible, y esta gente sabe cómo hacerlo y no hacen daño a nadie (bueno, Calatrava quizás se llevó algo, pero hasta que no lo juzguen por ello no lo ha hecho). La pregunta que tenéis que haceros es: ¿os sentiríais bien con vosotros mismos haciendo lo que hace Calatrava y ganando una pasta o preferiríais hacer buena arquitectura y ganar un sueldo con el que vivir cómodos y bien?

La última resistencia


“Hazte un blog, hazte un blog, hazte un blog”, “Tio, solo usas twitter para hablar de política y economía, hazte un blog y déjanos tranquilos”  y comentarios similares me han animado a abrir (bueno, mejor dicho reabrir) este blog. Ya lo empecé el año pasado con buenos propósitos pero como siempre, volvieron las clases y todo se quedó en buenas intenciones.

Bienvenidos y bienvenidas a mi blog. No alargaré mucho más mi primera entrada, las presentaciones nunca se me han dado bien. Empiezo a escribir este blog, por una parte para satisfacer un poco mi sueño de ser periodista, y por otra para, ya que la mejor virtud (y normalmente la peor usada) de la democracia es la libertad de expresión, quiero utilizarla para decir exactamente lo que pienso. No elegí periodismo como carrera por una razón bien sencilla (además de que la que elegí me gusta más), y es que el periodismo hoy en día sirve para muchas cosas, menos para contar la verdad. Es cierto que es muy difícil ser totalmente objetivo, y es posible que yo no lo sea del todo en algunas entradas (por algo es un blog y no un periódico), pero el periodismo debería ser utilizado para hacer que la gente conozca todos los datos que quiera y necesite y con eso desarrolle sus propias opiniones e ideas, nada más lejos de la realidad. Mi idea es hacer que la persona que lea este blog se dé cuenta de muchas cosas en las que no se ha parado a pensar. Algunas serán serias, y otras todo lo contrario.

Como dice la descripción de este blog, un atelier es el estudio de un artista, el último reducto que separa su arte de la realidad, y a la vez lo comunica con ella. Está pensado como una última línea de resistencia ante la presión a la que nos someten todo el día para que pensemos lo que quieran que pensemos, un lugar donde opinar lo que uno quiera, pero sabiendo qué es lo que está opinando.

Espero que disfrutéis del blog. Prometo que será mucho menos serio de lo que parece. Lo dividiré en secciones para separar los temas y que el que no quiera saber qué opino de la política por ejemplo, pueda leer otras cosas sin luego perseguirme con una sartén por la calle.