Esta mañana he mirado la
portada de La Razón, como hago con la de varios periódicos más como el País,
ABC o El Mundo y he sentido que tenía que dedicarle una entrada entera a esta
maravilla del periodismo. Y mucho más concretamente a la foto que venía en
portada:
Como puntilla, se podía leer a
la izquierda de la foto “Alfonso Guerra se mostró muy alterado durante su
intervención junto a Cándido Méndez y el número 3 del partido, Óscar López”.
Una noticia de portada que si fuera profesor de universidad en la carrera de
Periodismo pondría como ejemplo de manipulación exhaustiva de la información. El
primer paso, básico, es mostrar a Alfonso Guerra como un hombre “muy alterado”,
en el que posiblemente su odio le hace decir cosas que el diario quiere
hacernos atribuir a una rabieta de persona mayor. Parafraseando a un tuitero,
esta portada puede ser considerada como “El delirio de un fascista alucinado”. Y
a pesar de que ese comentario iba dirigido a otra de las portadas de este
periódico, es aplicable de nuevo a esta. Para que podamos contrastar la
información, esta es la noticia de Europa Press sobre las palabras de Guerra:
http://www.europapress.es/nacional/noticia-alfonso-guerra-critica-estado-malestar-rajoy-suma-peticion-referendum-20120902193834.html
http://www.europapress.es/nacional/noticia-alfonso-guerra-critica-estado-malestar-rajoy-suma-peticion-referendum-20120902193834.html
Siguiendo la
línea de “Acoso al Estado” que lleva últimamente La Razón en todas las
portadas, se nos plantea que cualquier queja que podamos tener del Gobierno
actual es un atentado contra éste y contra el país. Esto es un pequeño
inconveniente porque lo cierto es que hay mucho que criticar. Intentan asociar
sus palabras a un discurso anti sistema con la connotación negativa que eso
conlleva, un recurso muy utilizado estos últimos meses para descalificar a
alguien que no está de acuerdo con la desastrosa política del Gobierno. La dura
crítica al partido político rival acusándolo de radicalizarse es otro de los
muchos capítulos en la inútil guerra bipartidista que hay en España, y eso en
cierto modo es comprensible, a pesar de que en mi opinión sea una de las sendas
que está llevando a este país al fracaso.
Lo que nunca
podré entender es la falta absoluta de valores y la ley del “todo vale” en
política. Precisamente la política es (más bien debería ser) un ejemplo de
ética y valores, y precisamente descalificar de esta forma a una de las
personas que más ha participado y ayudado a la democracia en este país (estando
en todas y cada una de las legislaturas como diputado desde 1977 hasta la
actualidad) es entrar en un terreno muy peligroso. Difamar y tergiversar la
verdad con fines políticos para atacar a personas como Manuel Fraga, Calvo
Sotelo, Adolfo Suárez o el propio Alfonso Guerra es estar atacando a las
personas que forjaron el sistema democrático que tenemos hoy en día, que aunque
todavía muy imperfecto, nos rescató de una dictadura y de años de sufrimiento.
Podrán ser de una ideología u otra, pero todos coincidieron en que un sistema
democrático era mejor para España que una dictadura, y por ello debemos de
estarles agradecidos.
Personalmente
considero que los ideales de una democracia no son compatibles con el
capitalismo feroz que vivimos hoy en día, pero lo que tenemos ahora eso es
mucho mejor que vivir con el miedo a no poder expresarte y sufrir todo los que
sufrieron las personas en la dictadura franquista. Lo mínimo que merecen estos
señores es que se les critique desde la objetividad y el respeto. Se merecen
que no se les utilice por gente sin escrúpulos, vergüenza ni dignidad como
peones en una guerra política absurda que es el verdadero cáncer de éste país.
Señores de La Razón, no pierdan el nombre de su periódico. Hay unos límites.




