No he podido
resistir la tentación de dedicarle una entrada a esta señorita. Y hasta aquí por
hoy mis elogios hacia ella. Hoy alguien, analizando el video de la
comparecencia de Rajoy de ayer en el Congreso, ha descubierto que la diputada
del Partido Popular en el Congreso, Andrea Fabra, dejó escapar un delicado “que
se jodan!” mientras Rajoy anunciaba recortes que afectarán a las prestaciones
por desempleo. Ese “que se jodan!” la ha convertido en 1º TT en España y 3º TT
mundial. Tres palabras dichas desde lo más profundo del corazón. Unos dicen que
dirigidas hacia la oposición y otros que dirigidas a los más de 5 millones de
parados que hay en España.
En cualquier
caso, el acto de levantarse del cómodo sillón de diputado y acoger entre
efusivos aplausos y gritos de “que se jodan!” los recortes más duros de la
historia de la democracia, no me negaréis que resulta como poco ofensivo. El
tema de recoger entre aplausos estas medidas ya es grave desde el punto de
vista ético y moral, pero si a ello le sumas que eres la hija de uno de los
hombres con un historial de cohecho, fraude fiscal, tráfico de influencias e
incluso extorsión más grandes de España, la cosa se pone fea. Porque mucha
casualidad sería que ella estuviera en el Congreso sin que su padre haya tenido
que ver en su colocación… ¿o no? Ella, al igual que casi toda la familia Fabra,
está siendo investigada por innumerables delitos fiscales relacionados con su
padre.
Andrea Fabra es
el ejemplo perfecto de la clase política en España. Una licenciada en derecho
que empezó su carrera política enchufada por un familiar (no hace falta que os
diga quién fue) como asesora parlamentaria del Secretario de Estado de
Hacienda. Después se pasó a gerente de Relaciones Institucionales Internacionales
en Telefónica antes de pasar al Senado en la anterior legislatura y al Congreso
de los Diputados en la actual. Una carrera meteórica sin duda. Actualmente es vocal
del PP en el Congreso de la comisión de
Educación y Deporte y de Sanidad y Servicios Sociales. Todos ellos cargos que
si realmente tuvieran alguna utilidad aparte de malgastar dinero público y
privado en su sueldo no requerirían de una licenciada en derecho.
Y además de esto,
Andrea Fabra representa vivamente, como diría Pep Guardiola, los “valores y
humildad” de este Gobierno (o el señorío si sois más de Mourinho). Representa
el desprecio continuo que hace este Gobierno a la sociedad española, a la que
en campaña electoral tanto prometió y que ahora usa para sacar el dinero que
necesita para tapar los destrozos que una serie de irresponsables ha causado en
este país. Unos causantes de la crisis que gracias a este Gobierno continúan
yéndose de rositas sin ninguna consecuencia ni sanción. Porque mientras la
clase política en este país siga estando formada por personas como Andrea Fabra,
este país no tiene salvación. Mientras nos gobierne este tipo de personajes
despreciables, en España no habitará la esperanza, ni habrá futuro para nuestros
hijos.
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