He elegido este
título tan sofisticado y con pinta de serio para inaugurar una sección en la
que, además de hablar sobre un tema, contaré ese tipo de cosas en las que creo
pero que nunca tengo la oportunidad de decir.
El relativismo
moral es algo más sencillo de lo que indica su nombre. Consiste en darle más
importancia a cosas que son menos relevantes en detrimento de otras, que
realmente lo son. El ejemplo más conocido podemos verlo en el partido de ayer,
donde 18 millones de españoles nos pusimos (y me incluyo) cara a la tele a ver
ganar la Eurocopa a la selección española, mientras cosas realmente graves han
sucedido, suceden y sucederán en España y a las cuales no les dedicamos ni
siquiera un minuto de nuestro tiempo. Tiempo que al parecer nos sobra en
algunos momentos y del cual nos excusamos en que nos falta para no hacer otras
cosas.
Tendría que escribir un libro entero sobre
este concepto, pero me limitaré solo a intentar que comprendáis lo esencial. A
muchos de nosotros nos vendría bien hacernos una pregunta muy simple pero que
la gran mayoría de personas no sabríamos responder: ¿qué es lo realmente
importante para mí? ¿Qué cosas merecen que dedique mi tiempo y mis recursos? Y
creedme, nos sorprendería la respuesta. Puede que si nos hiciéramos esa
pregunta, nos diésemos cuenta de que estamos desperdiciando gran parte de nuestra
vida en cosas que realmente no requieren tanta atención o que ni siquiera
merecen que perdamos un solo segundo más con ellas, y al mismo tiempo fuéramos
conscientes de la cantidad de cosas que
nos gustaría hacer pero que no hacemos simplemente por comodidad o porque nunca
ni siquiera nos lo habíamos planteado. Esto puede ser desde plantearse hacer
una vida sana o visitar un lugar hasta decidir hacerse voluntario para ayudar a
personas que necesitan ayuda. Puede incluso que nos demos cuenta de que toda
nuestra vida está sustentada sobre pilares de barro y necesitemos darle un giro
de 180 grados.
Y lo mismo ocurre
con nuestra forma de pensar y de ver la realidad. Normalmente damos demasiada
importancia a cosas triviales como el fútbol, cotilleos, programas de
televisión y cosas que en general solo son para entretenernos y llenar nuestras
horas de ocio, pero que acaban haciendo que pasemos poco o nada de tiempo en
contacto con la verdadera realidad. Y aún si no hacemos tanto caso de este tipo
de cosas y nos interesamos por lo que pasa en el mundo real, la gran mayoría
caemos en prestar demasiada atención a algunas noticias cuyo único fin es
distraer nuestra atención “encabronándonos” o alegrándonos mientras detrás del
escenario ocurren cosas y se toman decisiones realmente importantes que en
ocasiones de las cuales en algunos casos ni siquiera llegamos a tener
conocimiento. Por eso, desde aquí os pido que no os ceguéis por algunas
noticias que os parezcan un escándalo o una vergüenza, o celebréis durante
mucho tiempo noticias que en realidad no tienen tanta relevancia.
Por ese motivo, por
ejemplo no os centréis en que Dívar (el presidente del CGPJ) ha gastado miles
de € en fines de semana de lujo, mientras cada día se pierden millones de € en
la mala gestión que se hace del dinero público en la administración, y nadie
hace nada.
Por ese motivo,
no os preocupéis tanto de que la casa real nos cuesta 12 millones de € al año y
es innecesaria cuando nos estamos gastando cientos de millones en diputaciones
y demás duplicidades que no sirven absolutamente para nada.
Por eso, no os
preocupéis tanto de asesinatos de los que se está hablando durante meses cuando
en África mueren cientos de niños todos los días, y en el mundo mueren miles de
personas en guerras sin sentido.
Por eso, no os
preocupéis por unos trajes a Camps o los negocios de Urdangarín, cuando detrás
de todo ello hay una red inmensa de corrupción que ha falseado millones de € en
dinero público, no solo en Valencia, sino en toda España, en una inmensa
cantidad de pueblos y con representantes de todos los partidos políticos.
Y por eso, que no
os engañen haciéndoos creer que tenéis la culpa de la crisis y de que tenéis
que pagar porque habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, porque
todos sabemos quiénes son los auténticos responsables, y que ninguno de ellos
ha pisado todavía la cárcel, ni os hagáis ilusiones con que algún día lo hagan.
El mundo de la información es muy relativo. Tenemos
que aprender a ver lo que está detrás de lo que nos quieren contar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario