lunes, 3 de septiembre de 2012

Los límites de La Razón


Esta mañana he mirado la portada de La Razón, como hago con la de varios periódicos más como el País, ABC o El Mundo y he sentido que tenía que dedicarle una entrada entera a esta maravilla del periodismo. Y mucho más concretamente a la foto que venía en portada:



Como puntilla, se podía leer a la izquierda de la foto “Alfonso Guerra se mostró muy alterado durante su intervención junto a Cándido Méndez y el número 3 del partido, Óscar López”. Una noticia de portada que si fuera profesor de universidad en la carrera de Periodismo pondría como ejemplo de manipulación exhaustiva de la información. El primer paso, básico, es mostrar a Alfonso Guerra como un hombre “muy alterado”, en el que posiblemente su odio le hace decir cosas que el diario quiere hacernos atribuir a una rabieta de persona mayor. Parafraseando a un tuitero, esta portada puede ser considerada como “El delirio de un fascista alucinado”. Y a pesar de que ese comentario iba dirigido a otra de las portadas de este periódico, es aplicable de nuevo a esta. Para que podamos contrastar la información, esta es la noticia de Europa Press sobre las palabras de Guerra:
http://www.europapress.es/nacional/noticia-alfonso-guerra-critica-estado-malestar-rajoy-suma-peticion-referendum-20120902193834.html

Siguiendo la línea de “Acoso al Estado” que lleva últimamente La Razón en todas las portadas, se nos plantea que cualquier queja que podamos tener del Gobierno actual es un atentado contra éste y contra el país. Esto es un pequeño inconveniente porque lo cierto es que hay mucho que criticar. Intentan asociar sus palabras a un discurso anti sistema con la connotación negativa que eso conlleva, un recurso muy utilizado estos últimos meses para descalificar a alguien que no está de acuerdo con la desastrosa política del Gobierno. La dura crítica al partido político rival acusándolo de radicalizarse es otro de los muchos capítulos en la inútil guerra  bipartidista que hay en España, y eso en cierto modo es comprensible, a pesar de que en mi opinión sea una de las sendas que está llevando a este país al fracaso.

Lo que nunca podré entender es la falta absoluta de valores y la ley del “todo vale” en política. Precisamente la política es (más bien debería ser) un ejemplo de ética y valores, y precisamente descalificar de esta forma a una de las personas que más ha participado y ayudado a la democracia en este país (estando en todas y cada una de las legislaturas como diputado desde 1977 hasta la actualidad) es entrar en un terreno muy peligroso. Difamar y tergiversar la verdad con fines políticos para atacar a personas como Manuel Fraga, Calvo Sotelo, Adolfo Suárez o el propio Alfonso Guerra es estar atacando a las personas que forjaron el sistema democrático que tenemos hoy en día, que aunque todavía muy imperfecto, nos rescató de una dictadura y de años de sufrimiento. Podrán ser de una ideología u otra, pero todos coincidieron en que un sistema democrático era mejor para España que una dictadura, y por ello debemos de estarles agradecidos.

Personalmente considero que los ideales de una democracia no son compatibles con el capitalismo feroz que vivimos hoy en día, pero lo que tenemos ahora eso es mucho mejor que vivir con el miedo a no poder expresarte y sufrir todo los que sufrieron las personas en la dictadura franquista. Lo mínimo que merecen estos señores es que se les critique desde la objetividad y el respeto. Se merecen que no se les utilice por gente sin escrúpulos, vergüenza ni dignidad como peones en una guerra política absurda que es el verdadero cáncer de éste país. Señores de La Razón, no pierdan el nombre de su periódico. Hay unos límites.

No hay comentarios:

Publicar un comentario