Últimamente se ha
puesto de moda este concepto, como protesta al masivo recorte de derechos
sociales, laborales y económicos que ha sufrido la sociedad española desde que
empezó la crisis, y en especial en los últimos meses. Hace unos años, cuando
todo iba bien, cuando éramos una pareja de mileuristas y pedíamos un crédito de
300.000€ para comprarnos un unifamiliar y añadíamos un poco más para un BMW, un
crucero y un pase de temporada para el fútbol, todo era fantástico. Los
políticos y banqueros robaban todo lo que querían, se construían urbanizaciones
y campos de golf como churros y estábamos en la Shempions de la economía como
diría Mourinho. Y a todo el mundo le parecía bien, y quiero remarcar esto:
nadie decía nada. Disfrutábamos de la vida, vivíamos en lo que bautizaron como
el estado del bienestar.
Pero este estado
era una mentira. Se le dio a la gente todo lo que quiso para mantenerla
distraída y poder forrarse a su costa y a la de las pocas personas honradas que
aún quedaban. Hoy, todos pagamos justos por pecadores. ¿Todos? No todos.
Precisamente los que menos pagan son los que más se llevaron en la crisis (políticos,
banqueros y especuladores) y los que estamos pagando con paro, impuestos y
recortes hasta en el DNI (quizás el DNI no, pero la tarjeta sanitaria quizás
si) somos los que nunca hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, los
mileuristas de los que hablaba antes. Paga la sociedad española, la que menos tiene
y la que menos culpa tiene en todo esto.
Hoy, ese “estado
del bienestar” se ha transformado en lo que se ha bautizado como “estado del
malestar”, donde se nos miente, se nos engaña y se nos expropia un dinero que
nunca nos hemos quedado, y se utiliza para pagar el desastre que unos causaron,
y de los cuales prácticamente ninguno de sus responsables ha asumido
responsabilidades ni ha pisado la cárcel. Y es más, poco a poco ese “estado del
malestar” empieza a convertirse en un “estado de supervivencia”, donde las
personas se ven obligadas a hacer cosas que nunca habrían pensado que harían
para poder seguir llevando a sus hijos al colegio o que todos los días haya un
plato de comida en la mesa. Hablo de casos que seguro muchos de vosotros
conocéis, como el de la familia que ha vendido su casa o su coche por una
miseria de dinero y se ha ido a vivir a la de sus abuelos o de alquiler,
reduciendo a 0 su patrimonio para poder disponer de dinero en efectivo y poder
seguir viviendo con una calidad de vida que, os recuerdo, se supone que
garantiza nuestra Constitución. Hablo de mucha gente que ya está dispuesta a
renunciar a su dignidad por una miseria de sueldo, por un trabajo que hace 5
años se pagaba al doble. Padres de familia que intentan ganar algún € extra
haciendo de gorrillas o pidiendo en la calle porque todos en su casa están en
paro.
Aquello de
apretarse el cinturón para llegar a fin de mes empieza a dar paso a gente que
simplemente no lo consigue y se queda en el camino, y tiene que recurrir a
perder derechos, dignidad y patrimonio para seguir sobreviviendo. Sí,
sobreviviendo en una sociedad que se está destruyendo cada vez más deprisa. Gente
que se ha quedado sin un futuro, ni para ellos ni para sus hijos, que no gozarán
de las mismas oportunidades que el resto de sus iguales. ¿De verdad estáis de
acuerdo con lo que está ocurriendo en este país y con las medidas que se están
tomando? ¿En serio pensáis que por este camino vamos a salir de la crisis? ¿Creéis
que el país en el que se está convirtiendo España será un buen lugar para
vuestros hijos? Os adelanto mi respuesta. NO
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