martes, 10 de julio de 2012

El estado del malestar


Últimamente se ha puesto de moda este concepto, como protesta al masivo recorte de derechos sociales, laborales y económicos que ha sufrido la sociedad española desde que empezó la crisis, y en especial en los últimos meses. Hace unos años, cuando todo iba bien, cuando éramos una pareja de mileuristas y pedíamos un crédito de 300.000€ para comprarnos un unifamiliar y añadíamos un poco más para un BMW, un crucero y un pase de temporada para el fútbol, todo era fantástico. Los políticos y banqueros robaban todo lo que querían, se construían urbanizaciones y campos de golf como churros y estábamos en la Shempions de la economía como diría Mourinho. Y a todo el mundo le parecía bien, y quiero remarcar esto: nadie decía nada. Disfrutábamos de la vida, vivíamos en lo que bautizaron como el estado del bienestar.

Pero este estado era una mentira. Se le dio a la gente todo lo que quiso para mantenerla distraída y poder forrarse a su costa y a la de las pocas personas honradas que aún quedaban. Hoy, todos pagamos justos por pecadores. ¿Todos? No todos. Precisamente los que menos pagan son los que más se llevaron en la crisis (políticos, banqueros y especuladores) y los que estamos pagando con paro, impuestos y recortes hasta en el DNI (quizás el DNI no, pero la tarjeta sanitaria quizás si) somos los que nunca hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, los mileuristas de los que hablaba antes. Paga la sociedad española, la que menos tiene y la que menos culpa tiene en todo esto.

Hoy, ese “estado del bienestar” se ha transformado en lo que se ha bautizado como “estado del malestar”, donde se nos miente, se nos engaña y se nos expropia un dinero que nunca nos hemos quedado, y se utiliza para pagar el desastre que unos causaron, y de los cuales prácticamente ninguno de sus responsables ha asumido responsabilidades ni ha pisado la cárcel. Y es más, poco a poco ese “estado del malestar” empieza a convertirse en un “estado de supervivencia”, donde las personas se ven obligadas a hacer cosas que nunca habrían pensado que harían para poder seguir llevando a sus hijos al colegio o que todos los días haya un plato de comida en la mesa. Hablo de casos que seguro muchos de vosotros conocéis, como el de la familia que ha vendido su casa o su coche por una miseria de dinero y se ha ido a vivir a la de sus abuelos o de alquiler, reduciendo a 0 su patrimonio para poder disponer de dinero en efectivo y poder seguir viviendo con una calidad de vida que, os recuerdo, se supone que garantiza nuestra Constitución. Hablo de mucha gente que ya está dispuesta a renunciar a su dignidad por una miseria de sueldo, por un trabajo que hace 5 años se pagaba al doble. Padres de familia que intentan ganar algún € extra haciendo de gorrillas o pidiendo en la calle porque todos en su casa están en paro.

Aquello de apretarse el cinturón para llegar a fin de mes empieza a dar paso a gente que simplemente no lo consigue y se queda en el camino, y tiene que recurrir a perder derechos, dignidad y patrimonio para seguir sobreviviendo. Sí, sobreviviendo en una sociedad que se está destruyendo cada vez más deprisa. Gente que se ha quedado sin un futuro, ni para ellos ni para sus hijos, que no gozarán de las mismas oportunidades que el resto de sus iguales. ¿De verdad estáis de acuerdo con lo que está ocurriendo en este país y con las medidas que se están tomando? ¿En serio pensáis que por este camino vamos a salir de la crisis? ¿Creéis que el país en el que se está convirtiendo España será un buen lugar para vuestros hijos? Os adelanto mi respuesta. NO

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