lunes, 9 de julio de 2012

Fátima Báñez y el asunto de las filtraciones


Os pondré en antecedentes. El pasado día 26 el diario La Razón publicó en su edición en papel un reportaje que ya había anticipado el día anterior en el que presumía de contener información exclusiva sobre el expediente de regulación de empleo (ERE) que va a hacer el PSOE en sus filas, supongo que por necesidades económicas y de financiación. Días después, El País publicó que la ministra de empleo Fátima Báñez podría haber suministrado el día 25 esa información a un particular, que habría sido el que suministró esa información a La Razón, y dicha información la habría mandado desde su propio correo electrónico. Y lo cierto es que en el artículo de La Razón aparecen frases copiadas literalmente del archivo que posee el ministerio de Empleo sobre dicho ERE, por lo que es muy fácil atar cabos. Poco después se concretó que podría haber sido una empleada de la ministra la que habría mandado la información, como podemos ver en el rastro que se hace del e-mail. Todo parece muy evidente, pero para bien o para mal, en la justicia democrática existe la presunción de inocencia.



Quiero recordar que utilizar una posición de poder para revelar información clasificada a una persona o grupo perjudicando a un tercero, está recogido en el código penal con penas de 1 a 3 años de cárcel e inhabilitación de 3 a 5 años de cargo público. Además de eso, utilizar una posición de poder para revelar información clasificada del partido político rival con el fin de hundirlo y generar dudas en su electorado es algo en mi opinión despreciable. Si finalmente es imputada, y dadas las evidencias que existen, cualquier persona con dos dedos de frente pensaría que debería de dimitir. Como siempre, existe la dualidad: moralmente debería de hacerlo, pero legalmente puede elegir no hacerlo.

Que cada uno saque sus propias conclusiones. Lo cierto, y lo que pienso es que esta señora no va a asumir su culpa ni va a dimitir, ni mucho menos va a ser juzgada y condenada con la sanción acorde a este delito. Pero seamos sinceros, todos sabemos que esto no va a ocurrir, ya no creo en el poder judicial en este país, y como muchos, estoy harto de ver cómo tantos casos que son muy evidentes se cierran y se archivan porque no se puede demostrar su culpabilidad. Sin embargo, los datos quedan, y siempre acabamos sabiendo que culpables hay, y que hay alguien que ha cometido un delito, pero nadie sabe quién ha sido. O mejor dicho, nadie quiere decir quién ha sido. Para mí, el dicho de que la justicia siempre llega tarde, pero acaba llegando, no es suficiente.

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