“A veces luchamos
por algo solo para descubrir que cuando lo conseguimos nuestros objetivos son
distintos”
Y es que por el
camino cambiamos, no somos la misma persona que empezó a luchar por ese sueño.
En ocasiones, nuestro cambio es tan grande que el objetivo que perseguíamos
cuando empezamos carece de sentido o incluso se aleja de lo que realmente necesitamos.
El camino es lo que realmente nos cambia, mucho más que los resultados. Sin
embargo, siempre tendemos a despreciar el camino si el resultado final es
negativo o a aplicar el tópico “el fin justifica los medios” si nuestro camino
no ha sido el más adecuado pero el resultado es positivo. Todos lo hacemos o lo
hemos hecho alguna vez.
La realidad es
que el fin justifica los medios en muy pocas ocasiones, y solo cada uno es
capaz de decidir si los principios que sacrificaremos por el camino merecen la
pena si logramos el objetivo. Y la realidad también es que si actúas siguiendo
tus principios y no logras algo, el esfuerzo habrá servido para algo, porque
por el camino te habrás convertido en una mejor persona, o por lo menos te
habrás acercado a la que tú quieres llegar a ser.
Lo más importante
es no traicionarse a uno mismo o a las cosas en las que cree. Si lo haces el
resultado final dará lo mismo, porque ya habrás perdido.

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