Yo soy de los que
piensan que lo importante es el camino, porque la vida va de eso, de seguir un
camino, y los objetivos van llegando por sí solos, como una consecuencia, no
como un fin. España está atravesando un momento muy difícil de su historia, uno
tan crítico como fue la transición a la democracia o la Guerra Civil. Puede que
penséis que exagero si creéis que me refiero tan solo a la crisis económica, y
tendríais razón si fuera así.
Sin embargo, detrás
de esta crisis se esconde una muchísimo más importante y devastadora. Se trata
de una crisis de valores, de sentido común, de humanidad, que durante todos
estos años ha estado enmascarada por la situación tan favorable que hemos
vivido, y que ahora que toca vivir una situación más delicada, sale a relucir.
Como bien decía Einstein, es en las crisis donde se crea, donde los pueblos se
reinventan, donde se demuestra realmente lo que vale cada uno. “La verdadera
crisis es la crisis de la incompetencia”.
Y es que durante
la transición de la dictadura a la democracia, nos hemos perdido por el camino.
Es cuando las aguas de la abundancia y la pomposidad se han calmado cuando
vemos que en realidad vamos vestidos con harapos. Con las decisiones que este
país está tomando durante estos últimos años estamos echando a perder todo por lo
que nuestros antepasados lucharon, lo que nuestros padres y abuelos
defendieron. Hemos echado a perder a la mejor generación de españoles de la historia.
Los españoles que deberían levantar este país se han visto obligados a huir
fuera, y son reconocidos en todo el mundo, mientras España como país es motivo
de burla.
En estos días en
los que parece que lo importante sea España y su nombre, los españoles hemos
quedado relegados a un segundo plano, y se nos acusa de ser los culpables de todo
esto. Y lo somos en parte, porque nos dejamos engañar fácilmente por una horda
de alimañas disfrazadas de políticos, banqueros y demás gente que piensa que
nos lo merecemos, por vivir por encima de nuestras posibilidades. España no va
a salir adelante así, siendo patriotas cuando nuestros deportistas ganan algo y
quedándonos quietos cuando vamos perdiendo más y más derechos cada día. Debemos
de recuperar nuestros valores y nuestro espíritu de sacrificio, porque para eso
sí que no hay rescate posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario