Hoy voy a
proponeros un recorte de 32.000 millones de €. Sí, 32.000 millones de € al año,
que harían un total de 64.000 millones en dos años y sería muy similar a los
56.000 que recortó Rajoy la semana pasada. Un recorte que no invirtió un solo
euro en la lucha contra el fraude fiscal, y que minó significativamente el
poder adquisitivo de funcionarios, parados y en general, con la subida del IVA,
el de todos los españoles (los que lo pagamos claro). De hecho, el IVA se subió
con la impresentable excusa de que si todos los españoles lo pagáramos no haría
falta subirlo. Lo cierto es que se subió el IVA entre otras las razones porque
el Gobierno, igual que otros Gobiernos anteriores se siente más incapaz que nunca
de luchar contra el fraude fiscal.
Sobre eso es de
lo que voy a hablar hoy: el fraude fiscal. El fraude fiscal abarca desde comprar
un producto o servicio sin pagar el IVA hasta mentir en la declaración de la
renta para evitar pagar los diversos impuestos que se nos exigen. En España, el
dinero que el Estado pierde al año por culpa del fraude fiscal es de alrededor
de 82.000 millones, que resultan de multiplicar el 23% del PIB no declarado (unos
230.000 millones de €) por el impuesto medio que se suele aplicar (un 36%).
Este 23% es solo 2 puntos inferior al 25% de Grecia, y todos sabemos cómo están
en Grecia. La reducción del fraude fiscal es algo imprescindible para tener una
economía sana, y debería de estar en torno al 8 o 10% que es lo que tienen
países como EEUU o Francia. Sin embargo, mi plan de recortes no sería tan
ambicioso, y sería suficiente con reducir el fraude fiscal al 14% del PIB, que es
la media de la Unión Europea, dando como consecuencia el ahorro de 32.000
millones de € del que hablo. Si redujéramos nuestro fraude fiscal al de
Francia, el ingreso aumentaría hasta los 46.000 millones de €, lo que supondría
acabar el año prácticamente con déficit 0.
Muchos me diréis
que esto es una utopía, un sueño imposible de cumplir propio un idealista. Pues
no, es perfectamente asumible. Este Gobierno se ha excusado en que el tiempo
juega en nuestra contra y que lo que necesita ahora mismo España es medidas de
austeridad y un largo etcétera. Los anteriores Gobiernos se excusaron en la
dificultad que tendría realizar algo así. Todo mentira. Es posible tomar
medidas como realizar un seguimiento exhaustivo mediante campañas de
inspección, limitar a 600€ al día la retirada de efectivo de cajeros
(recurriendo a que si es necesario retirar más tengas que dar explicaciones en
el banco de para qué lo vas a usar), aumentar el uso de las tarjetas de crédito
que permite tener más controlados los gastos, y sobre todo, endurecer las
sanciones tanto económicas como penales y agilizar la justicia en casos de
fraude fiscal, obligando a que los que hayan robado dinero público lo devuelvan
lo antes posible. Por supuesto, no sería necesario ninguno de los recortes que
se presentaron la semana pasada.
Esto no es una utopía, todos sabemos por qué
no se ha hecho ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario