“¿No queríais
Rajoy? Pues toma Rajoy”
Ahora nos hacemos
los indignados. Ahora todo el mundo critica al PP por el escándalo de corrupción
que se ha destapado en las últimas semanas, y de los 10.866.566 españoles que les votaron, ahora la mitad de ellos se
une al resto de españoles que no lo hizo, y juntos, nos hacemos los ofendidos y
clamamos al viento venganza mientras nos tomamos el aperitivo en el bar de la
esquina (algo que por cierto, por muy buen sistema educativo que tengan, nunca
podrán hacer los finlandeses).
De esos casi 11 millones que todavía siguen
creyendo que el PP nos sacará de la crisis, la mayoría lo hace por ignorancia,
y el resto, perteneciente a ese 1% de la población que se parte el pastel de
España, se frota las manos y sigue llenando sus cuentas bancarias (tanto las de
aquí como las de fuera) con el dinero de nuestros bolsillos.
No me gusta decir
“lo dije”, pero no solo fui yo quien lo anunció. No había que tener muchas
luces para darse cuenta de las verdaderas intenciones de estos políticos
(intenciones que ya trataré en otra entrada), y quien pensara seriamente que no
hay corrupción en el PP y en el resto de partidos del Congreso, lo menos que
merece es ser calificado como ingenuo.
Nadie se olía la
tostada. Nadie pensaba que este partido lo iba a hacer peor que el anterior, algo
que por cierto, era difícil de superar. Nadie pensaba que este señor que ahora
preside el país iba a incumplir todo su programa electoral, y que el único
objetivo que perseguía era el que le marcaran sus propios intereses. Nadie
pensó que reformaría el mercado laboral para permitir que se nos explotara más,
o que utilizara el dinero público para rescatar sus intereses en el sector
privado. Nadie pensó que luego estos amiguetes le devolverían el favor en forma
de sobres. Nadie pensó nada.
En serio, ¿Nadie
se lo esperaba? Acabaré con una frase muy española: Venga, no me jodas.
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