lunes, 16 de diciembre de 2013

Todos los días te das cuenta de algo

Quería hacer un pequeño cajón desastre de cosas en las que he parado a pensar hoy. No quiero dedicarles una entrada entera hoy, así que haré una pequeña recopilación. Allá va.

Esta mañana he leído una frase célebre de Miguel de Unamuno, que alguien había modificado ligeramente y que me ha llegado: “El patriotismo es una enfermedad que se cura hablando, leyendo y viajando a otros países”. Totalmente de acuerdo. La gran mayoría de nacionalistas, independentistas, patriotas y demás, si siguieran estos pasos y se dedicaran a conocer todas las culturas de las que dispone este planeta, acabarían pensando que una bandera no es más que un trozo de trapo, y un sentimiento nacionalista no es más que creer que porque tu vista no vaya más allá del horizonte implique que no haya nada más allá.

He leído un comentario de un chico gay en El Informer de la UPV que decía “Los privilegios femeninos de "las damas primero, por favor", y dejarles sentarse en los asientos del bus/metro, y que les sirvan primero la comida a ellas, se deberían haber acabado cuando los hombres nos pusimos a fregar y a limpiar.” Resumiré lo que no he podido evitar contestarle. A mí desde pequeño me han educado para sujetar la puerta a quien viene detrás, a servirme el último en la mesa o a fregar a medias con mi compañero, ya sea mi tío, mi novia, hombre, mujer, de 3 años o de 100. Eso se llama educación. El problema viene cuando tu educación solo va dirigida a mujeres atractivas porque esperas quedar bien con el gesto y obtener algo a cambio. No confundamos las cosas.

Y por último, algo de lo que me he dado cuenta y que me ha llevado a retomar este blog. No importa cuánto te esfuerces en intentar convencerte de que tienes que hacer algo, que es tu obligación o que deberías de hacerlo. No importa cuánto sepas lo beneficioso que es para ti, lo mucho que leas sobre ello o incluso lo mucho que desees hacerlo. Hay algo que tiene que hacer “clic”, o de lo contrario nunca llegas a hacerlo. Ese “clic” solo llega cuando la única vía que ves ante tus ojos es esa. Y aun así, tus piernas tiemblan y se niegan a dar el paso. El secreto es desencadenar ese clic. Esto es como encender un fuego como lo hacían en la edad de piedra. Haz que salgan chispas, frota más fuerte, acerca hierba más seca, sopla… en definitiva, genera tú las condiciones propicias para que el fuego surja. Y una vez la llama empieza a arder, coge fuerza por sí sola.


Hoy no pondré foto, pero me gustaría poner fotos propias para ilustrar mejor todo esto. Os dejo sin embargo con un vídeo, de una canción que me ha acompañado durante estos días. Me gusta más el remix de Afrojack pero el video es de Keane. 
Y como dice la canción, “I’m a better man than I was that day”.


Nos vemos pronto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario